Diversos son los paisajes donde a veces los hombres encuentran libros nómadas, libros sin hogar, de paso siempre. A nadie pertenecen porque son de todos y ninguno.
Si te has cruzado con alguno de estos libros y ha seguido tu camino o si ha continuado su propio rumbo, recuerda al aviador perdido en el desierto que vio marcharse a un Principito, y no me dejes a mí en ese silencio sin saber qué te contó el libro que escribí, por dónde aún navega...


La literatura, desde tiempos de Homero, sólo es el regreso a los lugares en que perdimos el corazón...

(Gustavo Martín Garzo)

30 noviembre 2009

El Honor

No es el Honor precisamente una virtud en boga en nuestros días. A veces "menos" bien parece justo lo contrario. Pero hay seres que llevan el honor a flor de piel y honran cuanto tocan, cada cosa a la que se aproximan. El Honor va siempre unido a la abnegación y al entusiasmo. Por eso mis amigos Ángela y Arturo honran la vida, el mundo, el universo y además mi vida, mi mundo, mi universo. Pero demasiado a menudo uno no saca el tiempo suficiente para dejar testimonio de ello.
Ayer, mientras leía en mis almenas, me llegó esta fotografía de la liberación en La Pedrera de BCN de uno de mis libros. No es casual porque nada es casual que yo entonces estuviera subrayando en la magnífica novela antibelicista de 1835 "Servidumbre y Grandeza de las Armas" de Alfred de Vigny esto:
"El Honor... mientras todas las virtudes parecen descender del cielo para darnos la mano y levantarnos, ésta (virtud del Honor) parece salir de nosotros mismos y propender a elevarse hasta el cielo. Es una virtud muy humana, que podemos creer que nace en la tierra, sin palma celeste para después de la muerte: es la virtud de la vida.

Es una religión sin símbolo y sin imágenes, sin dogma y sin ceremonias, y cuyas leyes no han sido escritas en parte alguna. ¿Cómo se explica que todos tengamos la conciencia de su enorme poder? Los hombres actuales, los hombres de la hora en que escribo, son escépticos e irónicos para todo excepto para ella. Todos se ponen serios cuando se pronuncia su nombre. Esto no es una teoría, es una observación. Ante la palabra "honor" siente el hombre agitarse en lo íntimo de su ser algo que es parte de sí mismo, en una sacudida que despierta todas las fuerzas de su orgullo y de su primitiva energía. Una firmeza inquebrantable lo sostiene contra todos y contra sí mismo. El honor es la conciencia, pero la conciencia exaltada. Es el respeto a sí mismo y a la nobleza de su vida llevada a la más pura elevación y a la pasión más ardiente".

Así son mis amigos Ángela y Arturo. Sépase y divúlguese.

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